Hace tres años, en un vuelo desde Bilbao a Barcelona, Jordi Galcerán me habló de la nueva obra que estaba escribiendo. Regresábamos después de haber visto una de las primeras representaciones de “El método Gronhölm” y ambos estábamos muy contentos y satisfechos.
“Piensa en lo peor que te podría pasar como madre”, me dijo Jordi, “lo peor es que tu hijo desaparezca y no tengas ni puñetera idea de dónde está ni de quién lo ha cogido ni por qué.” Y tenía razón es, sin duda, lo peor que te podría pasar.
Ahora, han pasado años y yo me encuentro dirigiendo “Carnaval” la obra que Jordi tenía en su cabeza cuando hablábamos en el avión. Es una obra realmente dura que, a modo de thriller y a tiempo real, explora la idea de la maldad porque sí, sin ninguna razón o motivo.
Un grupo de policías lucha para descubrir dónde se encuentra un niño de tres años secuestrado mientras la madre, destrozada, se encuentra con ellos en la comisaría. Mientras los minutos pasan, la impotencia crece. Sin pruebas y sin sospechas no saben por dónde empezar, la tensión aumenta y se dan cuenta de que “vivimos rodeados de pirados. Hay más pirados que gente normal. Esto es un carnaval de pirados de los cojones. Son tantos que a lo menor los normales son ellos y los pirados nosotros. Hay que joderse. Vivimos en un mundo en el que una bestialidad como ésta la puede haber hecho casi cualquiera”
De igual forma que “Palabras encadenadas”, escrita por Galcerán hace 10 años, hablaba de los psicópatas y del desconocido lado oscuro de los que tenemos cerca, “Carnaval” habla del momento inseguro en el que vivimos, tan conectado globalmente pero a la vez tan perdido.
“Carnaval” es la tercera obra de Jordi que dirijo y estoy encantada de entrar en su mundo cínico y juguetón otra vez. Su carpintería teatral es impecable y en esta ocasión nos presenta un thriller, una cuenta atrás que pone la piel de gallina. Solamente nos muestra una realidad muy incómoda de ver, sobretodo cuando esta realidad la tenemos tan cerca.

Tamzin Townsend

Producido por b